Museo Casa de Rogelio Yrurtia: una casa de artistas.

Localizada en el cruce de las calles O’Higgins y Blanco Encalada del porteño barrio de Belgrano, se trata de una casona de fines del siglo XIX, de estilo colonial con un espectacular jardìn andaluz en su fondo, donada al Estado por sus propietarios: el matrimonio Yrurtia, ambos dedicados a las artes, él escultor y ella pintora.

En el barrio de Belgrano, a metros de las barrancas, se encuentra la que fue la casa del escultor Rogelio Yrurtia (1879-1950), y la pintora Lía Correa Morales (1893-1975). Estos artistas donaron en 1942, su casa de estilo neocolonial, con todo el mobiliario y colección de obras de arte, al Estado Nacional para convertirla en un museo. El 9 de julio de 1949 abrió sus puertas al público.  

Rogelio Yrurtia, es uno de los escultores más relevantes de comienzos del siglo XX. Hijo de inmigrantes españoles, reveló desde muy temprano un interés particular por la pintura y la escultura. En 1898, a sus 19 años, comenzó sus estudios en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes, en el curso de Lucio Correa Morales, quien luego se convertiría en su suegro. En 1899, obtuvo una beca del Estado Nacional para estudiar en Francia, donde conoció a Jules Félix Coutan, un reconocido escultor francés, y Auguste Rodin, padre de la escultura moderna. Gracias a estos contactos expone en el “Salón de la Société National des Artistes Francaises” su primera gran obra “Las pecadoras”, la cual le otorgó un reconocimiento internacional.  Con el tiempo, ese trabajo se deterioró y él quiso destruirlo. Sólo quedó una cabeza, exhibida en su casa-museo.

En los años siguientes, el Estado argentino le encargó diversos monumentos que actualmente se encuentran emplazados en la Ciudad de Buenos Aires. El más significativo es el “Canto al trabajo” (1922), ubicado en Paseo Colón 850, a metros de la Facultad de Ingeniería de la UBA. Es una joya de bronce, con 14 figuras humanas que miden más de dos veces y medio el tamaño natural. También realizó el Monumento al Coronel Dorrego, emplazado en las calles Suipacha y Viamonte, y el Mausoleo de Bernardino Rivadavia, situado en Plaza Miserere, entre otros.

Asimismo, trabajó gran parte de su vida en proyectos monumentales que no llegaron a concretarse, como el “Monumento a la Bandera” y “El Triunfo de la República”.

En París, Yrurtia también conoció y se casó con su primera esposa, Geertruida Radersma, con la cual convivió durante 32 años. La pareja fue contemporánea y partícipe activa de los cambios culturales y tendencias que se produjeron en Europa durante el paso del siglo XIX al XX, un período histórico que entre se designó como “Belle Epoque”. En esos años surge la atracción por coleccionar objetos “exóticos”, en ese contexto referido a lo “no europeo”, como esculturas, máscaras y tapices de Asia y África. Estas primeras adquisiciones hoy forman parte de las colecciones patrimoniales del museo.

La casa de Belgrano que lo alberga, la compraron en 1920. Yrurtia, con el acuerdo de Radersma ya tenía en mente desde un primer momento, transformar la casa en una sala de exposiciones o galería, de libre acceso para los artistas y el público en general. Esta voluntad está enunciada en una carta dirigida al Intendente de la Capital, José Luis Cantilo el 1ro de junio de 1921. En ella, le solicitan a Cantilo evitar crear una ochava en la esquina de Blanco Encalada y O`Higgins, ya que estaba reformando la casa en un “estricto criterio estético” neocolonial, según un  y “un altruista propósito ulterior”.

La construcción original de la casa es de fines del siglo XIX, pero fue reformada y ampliada por Rogelio junto con el arquitecto K. A. Schmit y el constructor Pedro Rossi. Se construyó en un terreno de 1.200 metros cuadrados, y en altura ya que antiguamente por la calle Blanco Encalada pasaba el arroyo Vega.
La fachada pertenece a la vertiente hispanoamericana del estilo Neocolonial, que se caracteriza por muros gruesos y pesados acabados con yesos lisos, techos de tejas y la presencia de patios internos. El diseño de fachada obtuvo en 1923, el Premio Municipal de Arquitectura.

El interior también tiene una fuerte marca española, sobre todo del barroco español, que se caracteriza por ser muy oscuro, lo cual puede no parecernos muy atractivo en el día de hoy. Por ello el mobiliario utiliza una madera casi negra. Por ejemplo, al observar el espacio que funcionaba como comedor encontramos que las sillas en las que comían todos los días, eran poco más que tablones oscuros y angostos puestos en un ángulo muy rígido.  

Sin embargo la joya de la casa es el patio inspirado en los jardines árabes, diseñados para pasear, pensar y conversar, donde conviven naturaleza y arte. El escultor trabajó personalmente en él. Lo dotó de árboles, caminos de laja (piedra lisa) y una galería cubierta con parra.  

A la muerte de Geertruida Radersma en 1935, Rogelio Yrurtia realiza la sucesión de los bienes que poseía en común con su esposa. Allí se detalla un inventario y se los separa según los diferentes espacios utilizados para ocupar la casa, algunos de los cuales figuran desde ese momento con el nombre de salas.  

En las Salas I a la VII se distribuían mobiliario y obras de arte, en el resto de los espacios solo mobiliario, en el Jardín ya se encontraba instalada la escultura Combate de Box.  

A su vez, se hizo una descripción detallada de los bienes y la diversidad de sus lugares de procedencia. Por ejemplo hay tapices balcánicos, telas en batik javanesas, bordados chinos, alfombras de esmirna, chales de la India, gobelinos franceses, tapices mexicanos y muebles españoles.  

Sin embargo este patrimonio no fue estático ni definitivo, se fue ampliando desde lo que consta en ese primer documento sucesorio de 1935, se incrementó durante la vida de Yrurtia y continuó después de su fallecimiento en 1950.

Lía Correa Morales, nació en Buenos Aires en 1893, dentro de un hogar donde se desarrollaba una ferviente actividad artística e intelectual. Su padre fue el reconocido escultor Lucio Correa Morales y su madre, la geógrafa, pintora y escritora Elina González Acha. Durante su infancia y juventud pasó mucho tiempo en el taller de su padre, donde comenzó a experimentar con el dibujo y la pintura. Allí conoció a Rogelio. Se enamoraron y, ambos viudos, decidieron casarse a “puertas cerradas” en una iglesia del barrio de Belgrano; él con 57 años y ella con 43.

A pesar del contexto artístico adverso a las mujeres, Correa Morales logró consolidarse como una pintora exitosa con presencia en diversas exposiciones nacionales e internacionales. Sus géneros preferidos fueron el retrato y la naturaleza muerta, pero incursionó también en el desnudo, un tema históricamente vedado a las mujeres artistas.

Yrurtia y Correa Morales compartieron intereses artísticos y se complementaron en la colaboración creativa. Vivieron juntos en la casona de la calle O ́Higgins por más de 15 años.  

Con su mobiliario completo y obras de arte, la pareja transfirió su casa al Estado Nacional y organizaron un museo que abrió sus puertas el 9 de julio de 1949. Un año después, Rogelio fallece y Lía asume la dirección, convirtiéndose en una de las primeras mujeres en dirigir un museo de bellas artes.

Comenzó a ejercer con pasión la tarea de administrar el museo, aunque, dolida por la pérdida de su maestro y esposo, dejó atrás la producción de retratos al óleo, desnudos y monocopias. Sí se ocupó de fundir copias en bronce de varias obras de su difunto esposo que permanecían en yeso, ampliando así el patrimonio escultórico de la casa.

Actualmente, el museo cuenta con una colección que incluye pinturas, bocetos, dibujos, grabados, monocopias, esculturas, mobiliario de diferentes épocas y estilos, maquetas, planos, y una colección de medallas.

La pinacoteca de la institución está compuesta, en su mayoría, por obras de pintores contemporáneos a Yrurtia y Correa Morales, como Ángel Della Valle, Martín Malharro, Eduardo Sívori, Benito Quinquela Martín, Julia Wernicke, etc.  Entre ellas, una joyita temprana de Picasso, titulada “Rue Cortot” que compró estando en España, la cual se exhibe junto a una copia de una carta que Picasso le escribió a su “amigo Yrurtia”.

La biblioteca de Rogelio reúne 1400 volúmenes sobre filosofía, artes visuales, geografía e historia del arte, con obras del siglo XIX hasta la actualidad.

El archivo compila los fondos documentales de Yrurtia y de Lía: correspondencia, artículos periodísticos, fotografías, documentación sobre el Museo y los proyectos de Yrurtia.  

Para visitarla:
Está abierto los viernes, sábados, domingos y feriados, de 14:00 a 19:00 hs y la entrada es gratuita.
Todas las personas que asistan deben estar previamente registradas.
La dirección exacta es O’Higgins 2390 / Blanco Encalada 2040, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Buenos Aires
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