Clásicos porteños con sabor a barrio: las pizzerías emblemáticas y el recuerdo de Colegiales

La pizza en Buenos Aires no es solo un plato: es una religión laica, un ritual barrial, una mesa compartida entre amigos, familias y parroquianos de toda la vida. Cada porción guarda un pedazo de historia porteña, una huella de la inmigración italiana y del empuje criollo que le puso identidad propia.

El próximo martes 26 de agosto a las 12 horas, la pizzería Banchero de La Boca será escenario de una distinción muy especial: diez locales recibirán el título de “Pizzería Emblemática Porteña”, una declaración que las reconoce como guardianas de la memoria gastronómica de la Ciudad. La entrega la organizan la Asociación de Pizzerías y Casas de Empanadas (Apyce) junto al Ministerio de Desarrollo Económico de la Ciudad.

“Es un patrimonio cultural vivo que forma parte de la memoria colectiva de los barrios y de la historia de sus comunidades”, destacaron desde Apyce. El premio busca resaltar la trayectoria, preservar las técnicas tradicionales, poner en valor el rol social de las pizzerías y, al mismo tiempo, consolidarlas como atractivo turístico.


La Americana: del tranvía a la muzza eterna

Fundada en 1935, en el barrio de Congreso, La Americana es sinónimo de pizza al molde y empanadas caseras. Nació cuando la Ciudad todavía olía a tranvía y las calles se iluminaban con faroles eléctricos recién estrenados. Su pizza gruesa y crocante, con abundante queso, se volvió un sello inconfundible.


El Fortín: orgullo de Monte Castro

Desde 1962, El Fortín se convirtió en una institución barrial en la esquina de Lope de Vega y Álvarez Jonte. Declarada Sitio de Interés Cultural, resiste con horno a leña, pizza al molde, fainá finita y una torta de ricota que es gloria pura. Es la demostración de que no todo pasa por Corrientes.


Güerrín: el templo de Corrientes

Fundada en 1932 por genoveses, Güerrín es la catedral indiscutida de la pizza porteña. En pleno corazón de Corrientes, mantiene encendido su horno de quebracho original, que a 500 grados saca 60 pizzas por tanda. Nunca abrió sucursales, pero se expandió en el mismo local que vio crecer al Obelisco.


El Cuartito: tango, anchoas y whisky

Desde 1934 en Barrio Norte, El Cuartito fue el punto de encuentro de Aníbal Troilo y tantos otros. Diego Maradona también fue habitué. Allí la pizza de anchoas se codea con la napolitana y las paredes guardan un aire de tango y cultura popular.


Las Cuartetas: “una porción de Buenos Aires”

Fundada en 1932, Las Cuartetas sobre Avenida Corrientes fue escenario de noches de gloria, como el casamiento civil de Maradona y Claudia. Su pizza al molde y la “Salvatore” marcan un estilo que combina sabor y leyenda.


Pin Pun: la más antigua

Nacida en 1927 en Almagro, Pin Pun ostenta ser la más vieja de la Ciudad. Gardel, Monzón, Palito Ortega y otros ilustres se sentaron allí. Más allá de la pizza, sus empanadas fritas de carne son un clásico inoxidable.


Casa Burgio: la elegancia del pasado

Conserva el pizarrón negro con letras blancas, las venecitas y el horno a leña. Casa Burgio mantiene intacto el aire de barrio y una carta que va desde la napolitana hasta los postres clásicos, siempre con la impronta de una Buenos Aires que no quiere desaparecer.


Angelín: la cuna de la pizza de cancha

En Córdoba al 5200, Angelín inventó la pizza de cancha: masa, salsa, ajo, condimento y nada de queso. Nació para acompañar a los hinchas del Club Atlanta. Una herejía para algunos, una delicia popular para otros.


La Mezzetta: la fugazzeta de Villa Ortúzar

Desde 1939, La Mezzetta ofrece pizza de parado. Solo cuatro variedades, pero con la fugazzeta como reina absoluta: un kilo y medio de muzzarella que se derrite entre capas de cebolla. Comer en la vereda es parte del ritual.


Banchero: el origen de la fugazza con queso

Fundada en 1932 en La Boca, Banchero inventó la fugazza con queso. Juan Banchero, en un rapto de genialidad, decidió cortar una fugazza al medio y rellenarla con muzzarella. Fue declarada Sitio de Interés Cultural en 2002.


Colegiales y su lugar en la mesa

Si bien ninguna de las diez elegidas está en Colegiales, el barrio también tiene sus rincones pizzeros que merecen lugar en la conversación. Desde las casas familiares que se multiplicaron en los ‘70 hasta las nuevas hornallas que buscan darle identidad al barrio, Colegiales supo gestar locales queridos por sus vecinos.

¿Quién de los de Colegiales no se llevó alguna vez una muzza entera para comerla con gaseosa mirando el partido en la tele? ¿Quién no compartió una fugazzeta en la vereda de una pizzería del barrio antes de ir a bailar a Palermo o a escuchar música en Chacarita?

La historia oficial distingue a diez, pero la verdadera tradición se construye en cada barrio, en cada horno encendido y en cada porción compartida.


Pregunta para los vecinos

¿Cuál es la pizzería de Colegiales que debería ser reconocida como emblemática? ¿Qué local representa mejor la identidad del barrio?

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