Críticas de la Iglesia por el recorte a los centros de adicciones
Críticas de la Iglesia por el recorte a los centros de adicciones: la advertencia que también golpea a Colegiales
En las últimas horas, el obispo de Mendoza y titular de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, lanzó un fuerte reclamo por el recorte de fondos a los centros de prevención y recuperación de adicciones. El mensaje resuena de lleno en los barrios porteños, entre ellos Colegiales, donde vecinos y organizaciones saben de primera mano lo que significa enfrentar al flagelo de las drogas con recursos cada vez más escasos.
El reclamo de Colombo
En una homilía realizada en Río Negro por la fiesta de Ceferino Namuncurá, Colombo advirtió que la falta de fondos está dejando a los centros de atención “en condiciones muy precarias”, con riesgo de cierre. Denunció también que el Gobierno sólo mira la problemática desde el costado policial y judicial, “lo que nos deja sin herramientas para acompañar a los jóvenes que buscan recuperar el sentido de sus vidas”.
Un barrio atravesado por la realidad
En Colegiales, como en tantas otras zonas de la Ciudad, las organizaciones barriales saben que el tema no es ajeno:
- Escuelas atravesadas por el consumo juvenil.
- Familias que piden ayuda pero no encuentran cupo en los hospitales públicos.
- Vecinos que se organizan para contener, aunque con miedo porque “los transas están armados”.
La Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones ya lo había señalado en un documento: el narcotráfico avanza sobre las barriadas pobres y también en los bordes de barrios como Colegiales, donde conviven realidades distintas.
El trasfondo político y social
El reclamo eclesiástico apunta a un Estado que se retira de los territorios, dejando que la Iglesia y las ONG traten de sostener lo insostenible. Mientras tanto, los grandes hospitales públicos funcionan como salas de guardia primaria y no logran contener la demanda.
Colombo fue claro: “Pidamos a Ceferino que interceda ante el Señor para que se detengan esos signos de muerte”. Un mensaje cargado de espiritualidad, pero también de denuncia política frente a un gobierno que eligió ajustar donde más duele.
Colegiales en la encrucijada
El barrio, que combina tradición familiar con nuevas torres y emprendimientos inmobiliarios, también es escenario de una lucha silenciosa contra las drogas. Los centros comunitarios hacen malabares para sostener talleres, merenderos y espacios de prevención. Sin financiamiento, el tejido social queda frágil, y los más jóvenes quedan a merced de la oferta del narco.
La advertencia de la Iglesia no es sólo para el Estado nacional: es también un llamado a cada comunidad. En Colegiales, donde la cercanía vecinal siempre fue un capital social, la pregunta queda flotando: ¿qué pasará si se corta definitivamente el apoyo a quienes hoy contienen a los pibes?