El amor es el elixir de la vida.
Estar enamorado nos hace más fuertes, mejora nuestro aspecto y nuestra salud.
Según los expertos “cuando nos enamoramos nuestro cuerpo se convierte en una vidriera en la que se exhiben los cambios químicos que se producen en nuestro interior.
El enamoramiento produce en nuestro cuerpo una mayor liberación de endorfinas, reduce los niveles de cortisol, incrementa la producción de dopamina, oxitocina y norepirefrina, aumenta los niveles de estrógenos y libera melatonina”.
¿Cómo afectan estos cambios a nuestra salud y cuáles son sus beneficios?
En primer lugar, mejora nuestras defensas. La liberación de endorfinas que se produce al estar enamorado aumenta la sensación de felicidad y nos permite disfrutar más de la vida. Las endorfinas son conocidas como los mejores antidepresivos naturales, además de mejorar el sistema inmunológico.
Baja los niveles de estrés. El enamoramiento reduce el cortisol, hormona que se libera como respuesta al estrés, así que se reducen los efectos negativos del estrés crónico en nuestro organismo, de una forma natural y placentera.
Disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares. El amor aumenta también la producción de dopamina, oxitocina y norepirefrina, lo cual ayuda a reducir el riesgo de enfermedades cardiovascular. Estas sustancias son la responsables de que todo nos parezca bien y hacen que se disparen los sentimientos de felicidad y placer por las cosas pequeñas de la vida.
Nos aporta belleza. Al aumentar los niveles de estrógenos, nuestra piel se rejuvenece y esto hace que nos vean y que nos veamos más jóvenes. También se embellecen el cabello y las uñas.
Aumenta nuestra autoestima y nos aporta vitalidad. La liberación de melatonina producida al estar enamorado mejora la autoestima y nos aporta sensación de vitalidad. El amor nos ayuda a encontrarle un sentido a nuestra vida y a sentirnos importantes, seguros y con una sensación de valía personal y autoestima básicas para la salud psicológica e integral.
Definitivamente el amor es salud. Se puede decir, desde una base científica, que el amor beneficia a la salud no sólo en los primeros momentos del enamoramiento sino también cuando llevamos una pareja estable de muchos años de duración.