La Abadía de San Benito. Una joya arquitectónica de principios del siglo XX.

La Abadía de San Benito, un lugar mítico dentro de la ciudad se transforma en centro cultural y de formación. Propone un diálogo y una experiencia artística, académica y cultural única.

En Luis María Campos y Gorostiaga, en el barrio porteño Belgrano o en una zona a la que también se denomina San Benito, se encuentra la Abadía de San Benito que data de principios del siglo XX. El edificio siempre tuvo un halo de misterio, habiendo permanecido cerrado por muchos años eran muy pocos los vecinos que supieran que guardaba la abadía en su interior. A veces incluso parecía invisible, emplazada justo frente al shopping El Solar de la Abadía, en una zona de constante tránsito de peatones y vehículos eran pocos los que se fijaban detenidamente en lo curioso de su arquitectura.

Esta situación se extendió hasta 2015, año de la reapertura de la Abadía. Esta inauguración significa tanto la recuperación y el debido cuidado de una estructura de importancia histórica, como el nacimiento de un establecimiento cultural: La Abadía, Centro de Arte y Estudios Latinoamericanos. Para lograr esto se trabajó arduamente en la restauración del complejo, parte de esta obra sigue hoy en día. Los sectores que ya fueron totalmente reparados funcionan como centro de exhibiciones, y salón de conferencias, cursos, talleres, cine-debates, foros y conciertos. La profesional a cargo de reacondicionar y revalorizar las instalaciones fue la arquitecta Andrea González.

Andrea recuenta la historia de la Abadía: “(…) empezó a construirse a principios de 1900 (…). Lo primero que se construyó fue la iglesia y después la Abadía. Los monjes benedictinos lo habitaban mientras todavía estaba en construcción, y, alrededor de 1970, sin haber terminado el edificio, se mudan de acá a un edificio en la localidad de Jáuregui en Luján, porque esto ya se había vuelto muy urbano para ellos, que son monjes de semiclausura”. Fue desde ese momento que la Abadía estuvo cerrada, esto duró 45 años. Al iniciar las restauraciones Andrea se dio cuenta de que los monjes no habían llegado a terminar de construir la estructura como había sido pensada originalmente. La estructura de hormigón original está inconclusa. Por eso el proyecto encabezado por la arquitecta se centró en restaurar lo que se había deteriorado y proteger lo original, adaptando lo existente al uso que se le quiere dar ahora sin realizar cambios drásticos.

En la primera etapa de reacondicionamiento la meta era traer a la Abadía al siglo XXI. Esto llevó meses, y de la superficie de 5000m2 se empezó por dos de los tres pisos del edificio principal -ahora salón de exhibiciones, sala de ensayo y auditorio para 120 personas- y por las antiguas habitaciones de los monjes benedictinos para dar lugar a las oficinas para el personal. La Abadía ocupa una manzana, donde se encuentran la iglesia, el edificio principal, la barranca, y un edificio similar al principal pero más chico donde aún habita un monje. Todos estas edificaciones pertenecen a la misma propiedad y área de protección histórica, por lo tanto están protegidos por rigurosas reglamentaciones y es por estas últimas que la restauración tomó tanto tiempo.

Gracias al Régimen de Promoción Cultural del Gobierno de la Ciudad que trabaja financiando proyectos culturales para que se puedan llevar a cabo, se pudo abrir La Abadía. El mecenazgo también aprobó la segunda parte del proyecto, que comprende la puesta en valor de la fachada y el paisajismo de las zonas verdes. Casa FOA aportó al proceso ayudando en 2014 a remodelar los baños e instalar uno para discapacitados. Además de que se busca financiación para restaurar todas las instalaciones, se buscan sponsors para las muestras y actividades que ya se realizan.

La Abadía fue sede de la Feria Internacional de Literatura (FILBA) y la Feria del Libro Antiguo, y destaca su Centro de Estudios Latinoamericanos. Este es un foro de charlas y debates que busca acercar a los interesados a la historia y cultura de los pueblos originarios. También se ofrecen cursos y talleres para aquellos que deseen guía para la redacción de su tesis o sus composiciones literarias. Sebastián Blanco, director de La Abadía, comenta: “(…) brindará la oportunidad de vivir una experiencia de estudios, encuentros y trabajos de diversa índole que permitirán un contacto vital con expresiones de la síntesis cultural latinoamericana como pueden ser nuestra historia, pensamiento, tradiciones, arte popular, arte de los pueblos originarios y el arte contemporáneo, todo en diálogo con el presente”.
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