Las calles La Pampa, Dr. Marcelo J. Fitte y el pasaje peatonal Dr. Bernardo Vélez.

Es como pasear por otro mundo.

En el barrio de Belgrano se encuentra uno de los sitios mas particulares de Buenos Aires, que se da en el triangulo formado por el pasaje peatonal Dr. Bernardo Vélez, la calle Dr. Marcelo J. Fitte y la calle La Pampa.

La calle Dr. Marcelo Fitte tiene su origen en las cercanías de la Estacion Belgrano R. del Ferrocarril Mitre ubicada en Pampa y la via y corre perpendicularmente a las vías de este llegando a unirse con el pasaje Vélez después de una ligera curva sobre el final de su trayecto.

En esta calle se observa un contraste importante entre un particular edificio antiguo  de dos plantas diseñado por el alemán Karl A. Schmitt que se ubica del lado de la calle Pampa con las modernas torres del tramo final. Luego, aprovechando el giro final de la calle hay un playón donde los vecinos pueden estacionar sus vehículos.  

Allí aparece el inicio del pasaje Vélez, de los pocos exclusivamente peatonales de la ciudad. Aquí de un lado se encuentran las torres y en la mano de enfrente encontramos casas antiguas en un espacio colmado de canteros y arboles que lo dotan de una belleza y tranquilidad inusual de encontrar en la selva de cemento.

A la izquierda se presenta una espaciosa escalinata de dos niveles que lleva hacia los inmuebles observados desde la calle Fitte. Estas estructuras se ubican en una pequeña loma y cuentan con un extenso espacio abierto frente a ellas, configurando un amplio pasaje despejado entre Vélez y Fitte. A pesar de carecer de verjas, este lugar es de carácter privado y se comporta como un corredor íntimo que da forma de letra “A” a este triangulo.

Al pasar esta escalera notamos como las construcciones toman un carácter mas moderno hasta llegar al final del pasaje, en la intersección con la calle Pampa. Alli, tres vallas metálicas se ocupan de no permitir el transito vehicular.

Acerca del Dr. Marcelo J. Fitte y el Dr. Bernardo Vélez
El Dr. Marcelo J. Fitte, un médico argentino que completó su formación en Francia, se destacó como cirujano general con especialización en ortopedia. Al regresar a Argentina, retomó su labor docente y su destacada función como subjefe del Servicio de Ortopedia y Cirugía Infantil en el Hospital de Niños. Además, asumió el liderazgo de la sección de Radiología Ósea en el Instituto de Radiología y Fisioterapia.

En la segunda mitad del siglo XX, la poliomielitis causaba estragos, dejando secuelas permanentes en muchos niños y niñas. El tratamiento de esta enfermedad implicaba costosas terapias de rehabilitación, intervenciones quirúrgicas y el uso de dispositivos ortopédicos, lo que dificultaba el acceso para muchas familias.

Para abordar esta situación, el Dr. Fitte se unió a un grupo de dedicadas damas y juntos fundaron ALPI (Asociación de Lucha contra la Parálisis Infantil) a fines de 1943. Esta asociación, sostenida únicamente por aportes privados y respaldada por fundaciones extranjeras de prestigio, brindó a los pacientes argentinos la oportunidad de mejorar su calidad de vida y enfrentar la enfermedad de manera más esperanzadora.

Bernardo Vélez (1783-1862) fue un abogado, periodista, político y militar oriundo de Entre Ríos, quien vivió los convulsos tiempos de la independencia sudamericana, abarcando Chile, Argentina y Uruguay.

Entre las muchas facetas de su vida, destacan su participación en la autenticación de la copia impresa del Himno Nacional, su membresía en la Sociedad del Buen Gusto por el Teatro, su labor como editor de “La Gaceta de Buenos Aires”, y sus funciones como vicepresidente y presidente de la Academia de Jurisprudencia. Además, fundó la revista “El Correo Judicial” y defendió a Guillermo Reynafé en el juicio por el asesinato de Facundo Quiroga. La vida de Vélez estuvo marcada por altos cargos, encarcelamientos y, a pesar de sus convicciones políticas como federal, el exilio durante el gobierno de Rosas.

Finalmente, hacia finales de 1852, regresó a Buenos Aires y asumió el cargo de secretario de la Cámara de Representantes, demostrando que su incansable trayectoria nunca se detuvo mientras tuvo fuerzas para seguir adelante.
Txt: Lucio Noguera