Mientras Milei habla de economía, la realidad golpea: alquilar un monoambiente en CABA ya ronda los $500.000
Mientras el presidente Javier Milei repite en cada discurso que “la economía se está ordenando”, los datos muestran otra historia: la vida cotidiana de los argentinos se vuelve insostenible. El último informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO) reveló que en agosto el precio promedio de un monoambiente en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó los $500.000 por mes, con una suba del 4,2% mensual y 42,9% interanual.
Un departamento de dos ambientes trepa a $600.000 y uno de tres ambientes llega a $800.000, cifras que dejan al salario mínimo vital y móvil, fijado en $322.000, cada vez más lejos de cubrir un alquiler. Hoy apenas representa el 64,4% del valor de un monoambiente, cuando a principios de año superaba el 70%.
A esto se le suman las expensas, que ya equivalen en promedio al 23,9% del precio de oferta, un costo que transforma a la vivienda en un lujo de pocos.
Inflación inquilina: muy por encima del IPC
El contraste más brutal es que, mientras el INDEC informó para julio un IPC de apenas 1,9%, los alquileres treparon entre 3,3% y 8% mensual en todo el país, según relevó Inquilinos Agrupados. En el acumulado 2025, los aumentos van del 46,5% al 79,7%, más de cuatro veces lo que marca la inflación oficial.
GBA: 3,3% mensual – 46,5% acumulado
Pampeana: 3,9% mensual – 49,7% acumulado
Noreste: 7,1% mensual – 60,5% acumulado
Noroeste: 8,0% mensual – 65,4% acumulado
Cuyo: 4,4% mensual – 57,6% acumulado
Patagonia: 4,1% mensual – 79,7% acumulado
En palabras de Gervasio Muñoz, referente de Inquilinos Agrupados: “La desregulación absoluta de los precios de los alquileres muestra que hay una inflación para propietarios y otra para inquilinos. El acceso a la vivienda se ha vuelto un privilegio”.
El decreto de la discordia
El Decreto 70/2023, firmado por Milei apenas asumió, eliminó la regulación de alquileres bajo la premisa de “liberar el mercado”. Dos años después, la promesa de que los precios se iban a estabilizar brilla por su ausencia.
Los números son claros: el mercado inmobiliario está ganando muy por encima de la inflación, y el costo de alquilar supera lo que cualquier trabajador promedio puede pagar. “Es urgente terminar con el decreto y volver a una regulación como lo hace el resto del mundo”, insistió Muñoz.
Milei y la grieta de la economía real
Mientras el gobierno festeja índices de inflación artificialmente bajos y promete “una nueva etapa de crecimiento”, la Argentina real vive un colapso silencioso. El salario no alcanza para un techo, las familias se ven obligadas a mudarse a espacios más chicos o a compartir gastos, y los jóvenes directamente abandonan la idea de independizarse.
La economía que muestra Milei en conferencias y entrevistas es una abstracción financiera. En la vida concreta, los alquileres se llevan medio sueldo, las expensas son un segundo alquiler y los contratos se firman en un marco de absoluta indefensión.
La pregunta inevitable
¿De qué sirve un “orden macroeconómico” si los ciudadanos no pueden pagar un techo? ¿Cuánto más puede resistir una sociedad en la que alquilar un monoambiente cuesta más que el salario mínimo?
En definitiva, Milei podrá seguir hablando de la “libertad de mercado”, pero para millones de argentinos esa libertad no existe: se quedaron sin la libertad más básica de todas, la de tener dónde vivir.