Personalidades vinculadas al barrio. Nicolás Remigio Aurelio Avellaneda, abogado, periodista, político y estadista argentino; ministro de Justicia.

Nicolás Avellaneda nació el 3 de octubre de 1837 en Tucumán. En su cumpleaños número 4 su padre, Marco Avellaneda, fue degollado por un lugarteniente de Rosas. Tras el terrible hecho su madre Doña Dolores Silva y Zavaleta, decidió trasladarse a Bolivia junto a su familia.

Una vez en edad adolescente ingresó a la Universidad de Córdoba para estudiar Derecho, pero no llegó a recibirse. De vuelta en Tucumán fundó el diario Eco del Norte y a fines de 1857 se mudó a Buenos Aires, donde su primer trabajo fue como periodista para El Nacional y como colaborador en El Comercio del Plata, periódico montevideano fundado por Florencio Varela. También es aquí donde completa sus estudios universitarios y comienza a ejercer como abogado, y donde conoció a Sarmiento, de quien se hizo muy amigo. El padre del aula lo ayudó a entrar en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, en carácter de profesor de Economía Política.

En 1865 publicó “Estudio sobre las leyes de tierras públicas”, texto ensayístico en donde analiza la legislación argentina en la materia y propone, inspirado en el modelo norteamericano, la entrega de las propiedades a los verdaderos productores. Ya que según su hipótesis la justa distribución de la tierra garantiza el asentamiento demográfico de forma creciente. Según dice el texto: “La propiedad territorial fácil y barata debe ser la enseña de leyes venideras, para vencer en su nombre y con su obra el desierto, cambiando el aspecto bárbaro de nuestras campañas”.

Cuando aún no había cumplido los 29 años fue electo Legislador de Buenos Aires, puesto que debió abandonar al poco tiempo para asumir su nueva responsabilidad como Ministro de Gobierno de la provincia durante el gobierno de Alsina. Siguiendo su trayectoria política, en 1968, al ser electo Presidente Domingo Faustino Sarmiento este lo designó Ministro de Justicia e Instrucción Pública. Desde el puesto llevó adelante los proyectos ideados por Sarmiento construyendo centenares de escuelas primarias y normales, y colegios nacionales en todo el país. En 1874, finalizado el mandato de su amigo, ganó las elecciones presidenciales. Pero su adversario, Mitre, denunció fraude electoral y tomó las armas. A los pocos meses fue derrotado en el combate de La Verde por las fuerzas del General Roca. Tras el enfrentamiento fue condenado a prisión por un tribunal militar pero el Presidente Avellaneda lo indultó. Y, además, en muestra de buena fe incorporó a dos mitristas al Gabinete, Rufino de Elizalde y a José María Gutiérrez.

Como mandatario siguió la consigna de Alberdi “gobernar es poblar”, en 1876 promovió la sanción de la Ley de Inmigración, también conocida como la Ley Avellaneda. Por medio de la cual se les prometían tierras y trabajo a los inmigrantes que arribaran, y en consecuencia en pocos años el flujo de arribos se duplicó. También debió enfrentar la crisis económica desatada en los últimos años del gobierno de Sarmiento, por la que se tomaron medidas como disminución de presupuesto, suspensión de convertibilidad papel moneda a oro, rebaja salarial, y despidos de empleados públicos. Intentando dar respuesta a la situación de emergencia alentó la inversión de capital extranjero, y en diciembre de 1876 llegó al país el primer frigorífico. Se trataba de Le Frigorifique, con dos cámaras que mantenían una temperatura de 0 grados centígrados. En 1877 se instaló Le Paraguay, más avanzado tecnológicamente con cámaras que podían llevar a una temperatura de -30 grados centígrados. Estas incorporaciones al camino de la carne de exportación mejoraban la infraestructura interna y elevaban el precio de del producto.

La restricción de importaciones como consecuencia de la crisis alentó un lento desarrollo de la industria local. A mediados de la década de 1870, por iniciativa de Carlos Pellegrini, Vicente Fidel López, José Hernández y Roque Sáenz Peña, se fundó el Club Industrial. Este logró que se establecieran medidas proteccionistas para algunos productos, beneficiado a la industria harinera, la vitivinícola, la del vestido y otras producciones.

Alrededor de ese momento se produjo la primera huelga de nuestra historia, protagonizada por la Sociedad Tipográfica Bonaerense, fundada en 1857. El cese de actividades fue dirigido por dos inmigrantes que traían consigo su experiencia en organización sindical, un francés, Gauthier, y un español, Álvarez. La protesta fue exitosa y logró el establecimiento de jornada laboral de 10 horas en invierno y 12 en verano.

Nicolás estuvo detrás de la orden de avanzar con la llamada “Conquista del Desierto”, que buscaba extender la frontera sur desplazando o sometiendo a los pueblos originarios que habitaban la zona. Su Ministro de Guerra, Adolfo Alsina, había planeado levantar poblados y fortines, instalar tendido telegráfico y cavar un gran foso, con el fin de que sirviera como desaliento a alguna resistencia indígena. Adolfo murió antes de completar su proyecto y fue reemplazado por Julio Argentino Roca, quién aplicó un aniquilamiento a las comunidades de indígenas. El éxito de la campaña revistió de prestigio a Roca frente a las clases dominantes y significó la apropiación de las “nuevas tierras” por parte de una minoría de las familias poderosas.

Cerrando su mandato Avellaneda envió al parlamento un proyecto para federalizar la Ciudad de Buenos Aires, intentando poner fin a la disputa por la residencia de las autoridades nacionales. Este provocó la sublevación de Carlos Tejedor, gobernador de la provincia de Buenos Aires. Por tal motivo el Presidente Avellaneda abandonó la ciudad y estableció el gobierno en el pueblo vecino de Belgrano, años más tarde adosado a la Ciudad de Buenos Aires y convertido en un barrio. Mientras tanto Buenos Aires fue sitiada y Tejedor derrotado por las tropas leales a Avellaneda y dirigidas por Roca. En agosto de 1880 la legislatura nacional disolvió el cuerpo legislativo bonaerense y sancionó la Ley de federalización de la Ciudad de Buenos Aires.

Al concluir su presidencia en 1880, Avellaneda fue electo gobernador de Tucumán. Puesto desde el cual proyectó y logró la sanción de la Ley Universitaria. Poco después asumió como rector de la Universidad de Buenos Aires.

Sufriendo de nefritis, en junio de 1885 se embarcó junto a su esposa, Carmen Nóbrega, hacia Europa en busca de tratamiento. Murió en altamar regresando del viaje el 25 de noviembre de 1885.

Una placa ubicada en Echeverría 2296 recuerda el sitio donde vivió el Presidente.
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