Puente Soler: Puente Ciudad de la Paz: historia centenaria, negocios millonarios y un escándalo

Puente Ciudad de la Paz: historia centenaria, negocios millonarios y un escándalo que cruza de Palermo a Colegiales

Se confirmó la construcción de un nuevo puente sobre las vías del Mitre, pero no todos festejan. Los vecinos denuncian negocios turbios, abandono patrimonial y hasta infidelidades con olor a factura caliente.


Un puente con más de un siglo… y muchos secretos

En 1916, cuando la ciudad todavía olía a tranvía, tango y adoquines mojados, la Compañía de Tranvías Lacroze levantó una estructura modesta pero vital: el Puente Ciudad de la Paz, que conecta la calle Soler (Palermo) con Ciudad de la Paz (Colegiales). Un paso peatonal y vehicular por encima del tren Mitre, entre el verde de los árboles, los silbidos de locomotoras y la vida barrial que florecía a su sombra.

Durante más de 100 años, el puente aguantó lo que pudo: vehículos, trenes que sacudían el suelo, lluvias, feriados y promesas rotas. Pero en enero de 2023, una inspección estructural encendió todas las alarmas: riesgo de colapso. La Ciudad lo cerró preventivamente.


Reapertura parcial y promesas de modernización

En marzo de 2025, tras meses de refuerzos metálicos y parches, se reabrió solo para tránsito liviano: autos, motos, peatones y bicicletas. Nada de colectivos ni camiones. ¿La solución? Según el Gobierno porteño, construir un nuevo puente moderno, más seguro y funcional.

Jorge Macri lo anunció en conferencia de prensa con su clásica pose de CEO de sí mismo:

“Tal como lo prometimos, avanzamos con un nuevo cruce más moderno y seguro, tanto para quienes circulan como para los 200 mil pasajeros que pasan en tren por debajo.”


Cómo será el nuevo puente

La obra estará a cargo del Ministerio de Infraestructura y Movilidad junto a Autopistas Urbanas S.A. (AUSA). Incluirá:

  • Diseño moderno, inspirado en la estética del puente original.
  • Tránsito exclusivamente liviano, con pórticos de altura.
  • Dos pasarelas peatonales, una con escaleras y otra con rampa para accesibilidad total.
  • Iluminación LED, cámaras, equipamiento urbano, veredas niveladas y nueva parquización.

El proyecto también apunta a recuperar el entorno urbano, entre Ciudad de la Paz, Concepción Arenal, Dorrego, Santos Dumont y hasta Zapata. Se habla de una ciudad más verde, más conectada… y, claro, más “gestionada”.


Pero en el barrio no compran el verso

En el papel todo brilla. Pero en las panaderías, bicicleterías y almacenes de la zona, las críticas florecen como pasto después de la lluvia. Muchos vecinos no están de acuerdo con la obra, la consideran innecesaria o sospechosa, y acusan al Gobierno de usar la infraestructura como excusa para negocios inmobiliarios y favores a constructoras amigas.

Y ahí empieza el folclore porteño:

“Esto no es por seguridad, es porque la mujer lo engaña con un pibe del gimnasio”, dicen entre risas amargas en la panadería a dos cuadras del puente.

El comentario, aunque chusma, se viralizó entre vecinos: que Jorge Macri estaría obsesionado con mostrar fuerza y control, para disimular un conflicto personal que se comenta a media voz en la Comuna 13.


Una obra que une… pero también divide

Además del presupuesto que nadie termina de entender, los vecinos reclaman por la falta de participación vecinal, el silencio del Gobierno ante los pedidos para conservar el puente original y la posibilidad de que el viejo cruce sea desarmado y escondido, en vez de integrado como patrimonio urbano.

“No es solo hierro viejo: ese puente es historia viva. Es parte del barrio, como la calesita, la vereda rota y el árbol que te da sombra sin pedir nada. Que no lo tiren”, reclama Susana, jubilada de Ciudad de la Paz.

La Ciudad prometió preservar el puente original, con posible reubicación, aunque todavía no hay detalles concretos ni fechas confirmadas.


¿Obra pública o operación estética?

La crítica más repetida es clara: el puente se convirtió en maquillaje electoral. Una estructura que podría haber sido restaurada en lugar de demolida. Una excusa para mostrar gestión cuando la ciudad se le va de las manos a un Jefe de Gobierno que gobierna a control remoto, según dicen hasta dentro del propio PRO.

La pregunta queda flotando como polvo de obra:

¿Estamos ante una mejora necesaria o ante otra obra innecesaria para tapar inseguridades personales y negociados estructurales?


Conclusión: entre historia, negocios y chimentos

El Puente Ciudad de la Paz no es solo un pedazo de hierro. Es un símbolo. De lo que une y de lo que rompe. De lo que se construye con amor barrial… o se destruye por vanidad de despacho.

Desde Palermo hasta Colegiales, la gente lo sabe: los puentes son para cruzar, pero también para mirar desde arriba quién se queda abajo. Y hoy, mientras las topadoras y las cámaras de seguridad se instalan, el barrio murmura, observa y resiste.

¿Vos qué opinás? ¿Es una obra justa o una pantalla de marketing político? ¿Qué debería pasar con el viejo puente? ¿Lo dejamos morir o lo hacemos vivir de nuevo?


Fuente exclusiva: Palermo Online Noticias
Correo para lectores y vecinos: lectores@palermonline.com.ar
Firmado: Mario José

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