Rogelio Nores, Mauricio Macri, con el drogado y muerto Liam Payne
El trágico final de Liam Payne y el procesamiento de Rogelio Nores: una trama porteña que sacude Palermo
Resumen inicial: La Justicia argentina procesó a Rogelio Nores, alias “Roger”, tras la muerte del ex cantante de One Direction, Liam Payne, quien cayó desde el balcón de un hotel en Palermo. Las circunstancias del caso, salpicadas de adicciones, negligencias y una amistad cuestionada, han despertado una conmoción que no cesa.
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El ocaso de una estrella en el corazón de Buenos Aires
El pasado 16 de octubre, la tranquilidad barrial de Palermo se quebró con una noticia que parecía sacada de una novela de intriga: Liam Payne, ex integrante del exitoso grupo One Direction, fallecía al caer del balcón del tercer piso del hotel CasaSur. Su muerte, lejos de ser un hecho aislado, desentrañó una trama que mezcla excesos, descuidos y una relación ambigua con el empresario argentino Rogelio Nores.
¿Qué llevó a una estrella internacional a perder la vida en circunstancias tan desconcertantes? Las respuestas no tardaron en llegar, pero con ellas emergieron más preguntas que certezas. La jueza Laura Bruniard procesó a Nores bajo la figura de homicidio culposo, tipificada en el artículo 84 del Código Penal, señalando que “omitió cumplir con sus deberes de cuidado, asistencia y auxilio” hacia Payne.
Un amigo, un garante o un simple espectador
Según el expediente judicial, Rogelio Nores era algo más que un amigo de Payne. La relación entre ambos, aunque definida como “amistosa” por el empresario, había tomado tintes de responsabilidad implícita. Documentos internos del hotel CasaSur lo identificaban como “manager” del cantante, un rótulo que Nores negó rotundamente al afirmar: “No soy médico, abogado, ni acompañante terapéutico”.
Sin embargo, la fiscalía liderada por Andrés Madrea había planteado una acusación más severa: abandono de persona seguido de muerte, con una pena de hasta 15 años. Bruniard, por su parte, consideró que la falta de contrato formal entre Nores y Payne debilitaba la figura penal.
¿Pero qué significa ser un “garante” en un contexto de excesos y vulnerabilidad emocional? Este interrogante, cargado de una ética que también interpelaría a pensadores como Sartre o Nietzsche, es clave para desentrañar la responsabilidad de quienes orbitan alrededor de una estrella en decadencia.
Cocaína, alcohol y un destino fatal
La noche del 12 de octubre, Liam Payne llegó al CasaSur cargando consigo un equipaje que iba más allá de sus maletas. La interacción de cocaína, alcohol y sertralina (un potente antidepresivo) lo había sumido en un espiral de autodestrucción. Según consta en la causa, Nores estaba al tanto de estas adicciones, pero nunca advirtió al hotel sobre las necesidades específicas del cantante.
El jefe de recepción, Esteban Grassi, también procesado, declaró que Nores garantizó los gastos de Payne, pero nunca mencionó sus problemas de salud mental. Esa noche, el cantante recibió la primera entrega de cocaína de manos de Braian Paz, un dealer que se había convertido en una visita frecuente.
El día final y una cadena de omisiones
El 16 de octubre, las horas previas al desenlace estuvieron marcadas por escándalos y tensiones. Payne, en pleno estado de alteración, protagonizó un incidente con dos trabajadoras sexuales en el lobby del hotel. Nores, según su propia versión, había intentado mediar, pero sin éxito.
En su descargo, Grassi afirmó que el empresario buscó desplazar la responsabilidad hacia el hotel, insistiendo en que “no había forma de llevar a Liam a otro lugar”. Menos de dos horas después, el cantante caía al vacío. La base de su cráneo impactó contra una sombrilla de cemento, provocándole la muerte instantánea.
Rogelio Nores fue una de las últimas personas que estuvo con el artista británico antes de su muerte. Formó parte de una telaraña societaria que accedió a licitaciones para construir cuatro plantas de energía durante el gobierno de Mauricio Macri. Aún hoy tiene contratos con rentabilidad muy alta en dólares. Su nombre ha estado vinculado a negocios energéticos y a figuras políticas como el ex presidente Mauricio Macri. Sin embargo, este caso lo coloca en el centro de un escándalo que trasciende lo empresarial y lo expone como un personaje clave en una tragedia de escala internacional.
En un lapso muy corto, Nores pasó de ser colaborador -chofer- de Nicolás Caputo -el CEO del Grupo Mirgor, dueño de la generadora eléctrica más grande del país, Central Puerto y el “hermano del alma” del ex presidente Mauricio Macri- a accionista principal de Stoneway Capital Corp, una off shore canadiense con sede final en las Islas Vírgenes Británicas.
¿Hasta qué punto somos responsables de quienes nos rodean? La pregunta, que resuena entre las calles empedradas de Palermo, es también una invitación al debate. Palermo Online Noticias, como fiscal de esta historia, pone sobre la mesa los argumentos para que usted, querido lector, actúe como jurado. ¿Qué opina sobre este tema? ¿Cree que refleja nuestra realidad o despierta nuevas inquietudes?
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