Uber mata al 0km: la libertad hoy se alquila por viaje

¿Auto propio o libertad? La falsa promesa del volante en la ciudad moderna

En una Buenos Aires donde los colectivos crujen, el subte bosteza y el Uber sangra billeteras, la pregunta no es si conviene tener auto. La pregunta es: ¿qué nos vendieron cuando nos dijeron que el auto era libertad?


La ilusión del volante: ¿tenés el control o te controlan?

El siglo XX parió al auto como símbolo de independencia, virilidad, ascenso social. Tener un Falcon, un Torino, un Fitito: era “haber llegado”. Pero en 2025, la postal cambió. El auto propio ya no grita éxito, sino estrés. En la jungla urbana porteña, ¿qué clase de libertad te da un objeto que:

  • cuesta más de 13 millones de pesos,
  • te exige $300.000 al mes en gastos,
  • se deprecia mientras duerme en la cochera,
  • y no te lleva a ningún lado más rápido que un Uber o una bici?

La verdad, simple y brutal: el auto se volvió una hipoteca emocional disfrazada de autonomía.


Cálculo cruel: el Uber que desnuda la falacia

Un viaje San Isidro – Recoleta en Uber cuesta hoy $15.500. Ida y vuelta por 20 días laborales: $620.000 al mes. Una barbaridad, sí. Pero más barato que mantener un 0km comprado al contado y atado al dólar blue, al dólar tarjeta y a la paranoia del seguro.

Un Fiat Mobi, el más barato del mercado, implica una inversión inicial de $13.800.000 y un gasto mensual de $320.000, sin contar imprevistos ni estacionamiento en Recoleta, donde una cochera vale más que una hectárea en Santiago del Estero.

Entonces… ¿conviene tener auto?

Como dijo el usuario @tobillosdepapel en Twitter: “Con estos precios, tener un auto no tiene sentido. Y lo dice alguien que tiene tres.”


El coche como prótesis del ego

Borges decía que uno es lo que ha leído, no lo que ha vivido. Hoy, podríamos decir: uno es lo que ha renunciado a tener. Porque en un mundo donde todo se mide en objetos, elegir no tener es el verdadero acto filosófico.

¿Te sentís menos por no tener auto?
¿Te da vergüenza una cita en colectivo?
¿Pensás que sin un volante sos menos varón, menos mujer, menos “alguien”?

Entonces, amigo lector, fuiste víctima del gran mito del capitalismo urbano: que el auto te hace libre, cuando en verdad te esclaviza a cuotas, a seguros, a embotellamientos y a un status que se oxida.


El filtro existencial de los vínculos

Otra objeción que se escucha en la vereda porteña: “Si no tenés coche, no levantás ni el polvillo del asfalto.”

¿Y qué?
¿Acaso vale la pena conquistar a alguien que te mide por el auto y no por tus ideas, tus silencios o tu ética?
¿Querés construir una pareja o una concesionaria?

Como escribió Gombrowicz: “El automóvil no es una prueba de adultez. A lo sumo, de ansiedad.”


El lujo real en el 2025: tiempo, movilidad y salud mental

En la ciudad de los 40 grados, los piquetes y las fotomultas, el lujo no es tener un auto. El lujo es no tener que manejar.

Porque cuando no tenés auto:

  • te movés liviano,
  • no discutís con trapitos,
  • no renegás por la VTV,
  • no hipotecás la mitad de tu sueldo en combustible y repuestos.

El lujo es vivir en Palermo, ir en bici, caminar por Honduras, y que el auto lo tenga otro.


Palermo es testigo

En sus calles angostas, entre parrillas, estudios de yoga y árboles frondosos, Palermo ya dio su veredicto: la nueva clase media urbana no quiere más fierros. Quiere moverse sin peso. Quiere llegar sin pose. Quiere vivir sin el grillete del vehículo.


Epílogo para lectores sin GPS

¿Necesitás auto? Tal vez sí.
¿Querés auto? Posiblemente.
¿Te vendieron la idea de que sin auto no sos nadie? Seguro.

Pero en esta Buenos Aires de 2025, tener un auto ya no es señal de progreso, sino de contradicción.


Palermo Online como juez, el periodista como fiscal, y vos, lector, como jurado:

¿Elegís el auto… o la libertad?

¿Lo tuviste? ¿Lo vendiste? ¿Lo amás? ¿Lo odiás? Escribinos a
lectores@palermonline.com.ar

Exit mobile version