Un paseo por el impresionante Museo del Whisky.
La ciudad argentina de Buenos Aires alberga un tesoro para los amantes del whisky: el Museo del Whisky más grande del mundo, reconocido a nivel internacional. Este impresionante establecimiento nació de la pasión y dedicación de su creador, Miguel Ángel Reigosa, y ostenta varios récords mundiales.
Ubicado en una casona de estilo inglés en el cruce de las calles Monroe y Tronador, en los barrios de Villa Urquiza y Coghlan, el museo atrae a visitantes tanto argentinos como extranjeros en busca de experiencias únicas y etiquetas exclusivas que son difíciles de encontrar en otros lugares del mundo.
El sueño de tener un Museo del Whisky siempre habitó en la mente de Reigosa, quien, durante una visita al lugar, compartió con entusiasmo: “Mi sueño siempre fue tener un Museo del Whisky”. Este anhelo se hizo realidad con una colección impresionante de 4.615 botellas, lo que le otorgó al museo un lugar en el Libro Guinness de los Récords como la colección más grande del mundo de botellas de esta bebida alcohólica.
La pasión de Reigosa por el whisky se originó en su adolescencia, cuando su padre le aconsejó que era mejor “tomar poco pero de buena calidad” en lugar de optar por la cantidad en detrimento de la calidad. Esta visión de apreciación por el destilado se refleja en cada rincón del museo.
El museo se distribuye en tres plantas, cada una con su propio encanto. En la primera planta, se encuentra una tienda que ofrece etiquetas importadas exclusivas que solo se pueden adquirir allí. En el segundo piso, los visitantes pueden deleitarse con salas dedicadas a algunas de las mejores marcas de whisky del mundo, disponibles para su degustación.
La tercera planta es el corazón del museo, donde a lo largo de casi 10 años se han sumado botellas provenientes de distintos viajes de amigos de Reigosa, así como de subastas y antiguos almacenes de Buenos Aires que guardaban auténticas reliquias. En esta impresionante colección se destacan piezas únicas, como una de las tres botellas destiladas para el primer vuelo del avión Concorde.
Además de los whiskys escoceses, el museo exhibe vitrinas dedicadas al bourbon estadounidense, etiquetas japonesas y otras provenientes de Gales. Entre ellas se encuentran verdaderas joyas, como la Royal Salute 62 Gun, firmada por el Brand Ambassador de Royal Salute y regalada por la Reina Isabel II en ocasión de su cumpleaños, y una etiqueta de Old Parr que Reigosa compartió con su padre.
El prestigio y la reputación del Museo del Whisky han ido en aumento, y su crecimiento ha coincidido con un mayor interés de los consumidores argentinos, especialmente jóvenes y mujeres, lo que ha llevado a un crecimiento en las barras de los bares, en las góndolas de los supermercados y en los hogares de Argentina.
El Museo del Whisky, además de ser un destino turístico imperdible, es también la sede de la asociación Whisky Malt Argentina, que cuenta con aproximadamente 4.800 socios. Reigosa enfatiza la importancia de compartir esta experiencia con visitantes y turistas de todo el mundo, quienes podrán maravillarse con auténticos artículos de colección.
Este espectacular museo, se ha convertido en un referente cultural para los amantes del whisky. Su increíble colección, su exquisita arquitectura y su ambiente acogedor hacen de este lugar una visita obligada para quienes deseen sumergirse en la historia y la pasión que rodea a esta noble bebida. Para conocerlo y vivir esta experiencia única, hacé tu reserva en el sitio oficial museodelwhisky.meitre.com el establecimiento permanece abierto de martes a sábado, desde las 18:30 hasta la 1:00 horas. El whisky, un compañero que eleva el ánimo y relaja, espera ser descubierto en este fascinante museo argentino.
Txt: Lucio Noguera