Personalidades vinculadas al barrio. Graciela Fernández Meijide, política y activista de derechos humanos argentina.

Rosa Graciela Castagnola de Fernández Meijide nació el 27 de febrero de 1931 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, es política y activista de derechos humanos. Como muchas otras personas inició su activismo durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, gobierno de facto que se sostuvo desde 1976 a 1983, que se destaca como el más terrorífico de nuestra historia por su despliegue del perverso terrorismo de estado.

Se casó con Enrique Fernández Meijide, con quien tuvo dos hijas y un hijo. Este último es uno de los detenidos desaparecidos durante la dictadura, fue secuestrado en una operación gubernamental clandestina mientras ella trabajaba como profesora de francés a los 17 años en 1976. Se supone que su rapto puede haber sido una confusión, ya que la novia de Pablo de ese momento había salido previamente con un activista estudiantil con el mismo nombre. La noche en que Pablo Fernández Meijide fue desaparecido se habían llevado a cabo otros operativos de secuestro de alumnos del Colegio Nacional de Vicente López, establecimiento al que había asistido hasta el año anterior.

Tras la desaparición de su hijo Graciela buscó información cuestionando a varias autoridades, y como no obtuvo respuesta se dirigió a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), organismo al que más tarde se unió como colaboradora. El prestigio de su rol la llevó a integrar la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) tras la vuelta a democracia. Allí participó de la recolección de testimonios, pero al momento del armado final del informe Nunca Más se opuso a que se publicara con un prólogo que tomara la teoría de los dos demonios. En 1988 publicó Las cifras de la guerra sucia, con prólogo del periodista Horacio Verbitsky, en el que cuenta su experiencia en la APDH y la CONADEP.

Se mantuvo alejada de la participación política hasta la formación del partido de centroizquierda Frente Grande en 1993, esta agrupación se uniría con el partido Política Abierta para la Integridad Social y juntos se llamarían Frente País Solidario. En 1991 se postuló sin éxito como Diputada Nacional por la Ciudad de Buenos Aires, en 1993 repitió la candidatura junto a Carlos Álvarez y obtuvo un escaño. Ejerciendo este rol votó en contra de la ley que declaraba la necesidad de reformar la Constitución, y participó en la Convención Nacional Constituyente de Santa Fe por Frente Grande en donde impugnó el Pacto de Olivos. En 1995, con FREPASO, gana como Senadora Nacional por la Capital Federal. Repitió su candidatura en 1997 pero para la provincia de Buenos Aires, y triunfó por sobre el justicialismo que ganaba de 1987. Su éxito fue decisivo para FREPASO, que de ahí en adelante pasó a formar parte de la Alianza junto a la UCR.

En 1999, en contexto de elecciones presidenciales, la Alianza debía presentar una fórmula. Tuvo la intención de presentarse pero perdió la interna contra Fernando de la Rúa y terminó presentándose como candidata a la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Perdió la elección contra el justicialista Carlos Ruckauf.

Cuando de la Rúa asumió como presidente la designó Ministra de Desarrollo Social, pero el bajo presupuesto que se le asignaba para desempeñarse produjo conflictos entre las dos figuras. En abril del 2000 resultó vinculada a un caso de corrupción: su cuñado, Ángel Tonietto, había sido designado interventor de PAMI y había beneficiado a su esposa desde su cargo. Ángel Tonietto y José Amorín (exfuncionario de PAMI durante el gobierno de la Alianza) fueron llevados a juicio oral y público por esta causa. Ella manifestó que había sido el presidente quien había designado a Tonietto. Más tarde volvió a verse involucrada en un escándalo similar, había nombrado a su profesor de tenis asesor en la Secretaría de Deportes de la Nación. En marzo del 2001, tras una reorganización ministerial, fue nombrada vicejefe de Gabinete. A fin de año, con la caída del gobierno, se retiró de la vida pública.

En 2012, días antes del trigésimo aniversario de la Guerra de Malvinas, firmó en conjunto con Marcos Aguinis, Jorge Lanata, Daniel Sabsay y Juan José Sebreli un documento en el que se manifestaban en contra de que el 2 de abril hubiera sido declarado Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. En 2014 -con motivo de la presentación de su documental- afirmó que bajar el cuadro de Jorge Rafael Videla no tuvo ningún valor. En 2015 fue protagonista de la película El Dialogo junto al exmilitante de Montoneros Héctor Leis. Este sostiene que los militantes montoneros fueron víctimas de las cúpulas de la organización y pide que los responsables sean juzgados. En 2017 se contradijo en más de una ocasión refiriéndose a la desaparición de Santiago Maldonado. Primero defendió a la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich argumentando que hacía lo que tenía que hacer, y cuestionó a los organismos y activistas de derechos humanos que reclamaban sosteniendo que la Gendarmería está compuesta por hombres, y que como tales también se puede equivocar. Tras la represión de Gendarmería en Cushamen se volvió crítica de Bullrich.

Con respecto a los juicios a las juntas militares y demás responsables del terrorismo de estado se expresó en acuerdo con la Ley de Obediencia Debida, porque desde su perspectiva es injusta “la condena a cadena a perpetua a un militar que hacía guardia en un operativo con otro que torturó y asesinó”. Además caracterizó a los juicios de ser solo un circo y buscar venganza en vez de justicia. En 2018 respaldó la posibilidad de prisión domiciliaria para Alfredo Astiz, represor durante la dictadura que se había infiltrado en organismos de derechos humanos para brindar información de sus integrantes a los grupos de tareas que posteriormente secuestraban a estas personas. El argumento de Graciela era “a determinada edad o con enfermedades terminales, mantener a una persona en prisión deja de ser una condena condigna con el crimen y pasa a ser casi una venganza”. En marzo de 2019 fue elegida presidenta del Club Político Argentino, y en 2022 en la Embajada de Francia fue condecorada con la Orden de Comandante de la Legión de Honor de la República de Francia por su papel en organismos de derechos humanos durante los ‘70 y ‘80.

Graciela reside en Belgrano desde hace 42 años, también vivió en Colegiales, pero eso duró poco. Por elección decidió volver al barrio. Establecida cerca de las Barrancas, disfruta de la comodidad y el gusto que le provocan sus paseos, los vecinos, y el sosiego de sus calles
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