El boom del momento: Cerveza Artesanal

Siempre es difícil determinar cuál es la fecha de nacimiento de un fenómeno que se vuelve de repente muy popular. Pero en el caso de la cerveza artesanal, es posible ubicar ese parto alrededor del año 1994. Fue cuando Leo Ferrari, un ingeniero químico de Mar del Plata, recibió de regalo un kit para fabricar la bebida. El había estado viviendo en Cabo Cañaveral, Florida (la misma ciudad desde donde la NASA lanza sus cohetes), cuando un amigo cayó a su casa con la cerveza que había fabricado él mismo. Leo pensó que la cerveza sólo podía comprarse, nunca cocinarse como el pastel de papas. Aunque la idea le encantó, jamás tenía los 300 dólares extra para comprarse el equipo. Así que cuando su amigo se lo regaló como símbolo de despedida, se dedicó con pasión a perfeccionar recetas. Eventualmente, con otro amigo ingeniero químico, abrió el primer bar de cerveza artesanal de Mar del Plata. Estamos hablando de Antares. Este lugar se convirtió, en poco tiempo, en el disparador de la movida en la ciudad balnearia, una de las capitales de la cerveza artesanal en el país. Otra zona fuerte es la Patagonia. Allí, el furor arrancó con Blest, en El Bolsón, en 1997. Luego, en 2004, se sumó Berlina en la localidad bucólica de Colonia Suiza. Hoy, en Bariloche, la cerveza artesanal representa a la ciudad casi tanto como el chocolate. Tanta identidad tiene. Lo mismo ocurre en La Plata, otro polo cervecero. Y el fenómeno, ya se nota fuerte en Buenos Aires: donde se abre una cervecería, explota de clientes el mismo día de la inauguración. Dicen los baristas que hay tanta demanda que la producción de materias primas está en crisis: no hay suficiente cantidad.

En momentos en que la economía atraviesa una época difícil, en el que cierran restaurantes y baja el consumo en los supermercados, es notable que un producto totalmente casero, como este tipo de cerveza, viva una curva absolutamente opuesta a la del resto del rubro gastronómico. Y no son sólo los millenials –jóvenes de hasta 35 años– los que están impulsando este verdadero movimiento que brota en ciudades chicas y ciudades grandes, en todos los barrios y en zonas donde no existían ni siquiera bares. A excepción de los celíacos, que no pueden consumirla por el gluten, todos toman cerveza. Los ancianos, los maduros y los más jóvenes.

Según datos del sector, la cerveza se lleva el 50% del consumo de alcohol en la Argentina. En 2015, sin embargo, bajó de 43 litros a 40 por persona. Pero, en ese mismo lapso, se duplicó la venta de cerveza artesanal de la mano de productores de todo tipo: familiares, amigos, empresas medianas y de tamaño respetable también. Hay unos mil productores de cerveza artesanal, un número muy interesante ya que el país está ahora alcanzando la cresta de la ola. En los Estados Unidos, donde el fenómeno es más antiguo, hay cinco mil productores.

Tan grande es el fenómeno que Leo Ferrari, el pionero, dice: “Estamos en Silicon Valley de 1985”. Metáfora que alude a una efervescencia total por la innovación y la búsqueda, como las que revolucionaron la computación.

La movida en la Argentina es parte de un fenómeno que también se desarrolla en el exterior, y que probablemente, haya empezado en los Estados Unidos en los ‘90. La cerveza artesanal se comió el 14 por ciento del mercado de cerveza norteamericano, que es literalmente gigante. Aquí, sólo alcanza al 2 por ciento de lo que se consume, con lo cual tiene mucho margen para seguir creciendo y fanáticos para seguir captando.

Lo que está pasando con la cerveza ya pasó con el vino hace 20 años, excepto que esta es una bebida más fácil de hacer: sus fabricantes no necesitan tener las instalaciones sofisticadas que requiere una bodega. Un pibe (o una piba) en la cocina de su casa puede hacerla, perfeccionarla e incluso venderla en los bares que se están abriendo en todos lados. La pasión junta a cerveceros de todas las edades, que no tienen miedo en compartir sus secretos –algo no habitual–, “cocinan” juntos ediciones especiales, organizan festivales y concursos. Y los paladares se refinan.

¿Seguirá creciendo este negocio? Estamos seguros de que si, todos aman la cerveza.