Milei, el PRO y los aumentos que no creen y que pagan en agosto
Hay algo casi clínico en esta devoción. El votante libertario y PRO vive en un loop psicológico donde la fe le tapa los ojos. Prefiere creer que no hay aumentos antes que aceptar que lo están desplumando.
Se llama disonancia cognitiva: cuando la realidad choca contra tus creencias, elegís negar lo que duele.
Por eso repiten que “todo va a mejorar” aunque la boleta de la luz les coma el sueldo.
Esa negación se vuelve identidad: mientras más te ajustan, más los defendés, porque aceptar la estafa te haría sentir un idiota.
Y así, mes tras mes, la gente paga el aumento como quien se flagela en nombre de su religión política.
Con agosto arrancaron aumentos en transporte, luz, gas, agua, prepagas y alquileres. A pesar de la evidencia, los libertarios y los votantes del PRO siguen justificando cada golpe al bolsillo. La realidad demuestra que la inflación no se frenó y que el ajuste recae en la gente común.
El espejismo de la fe política
En el barrio se escucha cada vez más fuerte una frase: “Nos trataron de mogólicos, y parece que algunos están orgullosos de serlo”.
No es poesía ni exageración: mientras los números vuelan, los votantes de Milei y del PRO siguen convencidos de que el camino es este.
La escena se repite: suben todas las tarifas, el transporte ya no se puede pagar, la luz y el gas se cobran como si vivieras en Suiza y las prepagas se ríen en tu cara.
Sin embargo, la tribuna política aplaude.
Agosto, el mes del mazazo
Estos son los aumentos confirmados:
- Transporte: desde el 1º de agosto, el subte pasó de $996 a $1.032 (+3,6%). Los colectivos en CABA llegaron a $506,29 y en el conurbano a $509,19. Las líneas nacionales quedan, por ahora, en $451.
- Luz: la Secretaría de Energía aplicó una suba promedio del 2% en el AMBA.
- Gas: entre 2,6% y 2,8%, según zona y categoría.
- Agua: AySA ajustó 1% adicional en la boleta.
- Prepagas: subas de entre 1,3% y 1,95%.
- Alquileres: los contratos viejos se disparan 121,6% con el índice del BCRA: de $100.000 a $221.600. Con la nueva ley, las subas semestrales son del 73%.
Tontos con boleta en mano
La palabra que más circula en los cafés de Palermo es una sola: Tontos .
Literal. Porque no hay otra forma de describir a los que defienden a rajatabla a estos políticos mientras ellos mismos se quedan sin plata para pagar la boleta.
¿Cómo se explica que alguien festeje pagar el doble de alquiler?
¿O que celebre que el colectivo cueste medio sueldo?
Es la fe ciega en un salvador, aunque el salvador te lleve directo al precipicio.
El doble discurso
En los canales de televisión y las redes sociales, la frase que baja desde el Gobierno es clara: “No hay aumentos, es parte de la normalización”.
Pero en la calle pasa otra cosa:
- Los aumentos son reales.
- Los bolsillos están vacíos.
- Y la gente se da cuenta… menos los que siguen de rodillas.
El doble discurso funciona porque hay quienes prefieren creer en un relato antes que mirar su recibo de sueldo o su factura.
Palermo como espejo
En Palermo y en toda la ciudad, los bares se llenan de vecinos indignados que no entienden cómo se puede ser tan ingenuo.
Se discute en las mesas y se escucha en las esquinas:
“Si esto es el plan, el plan es fundirnos”.
Mientras tanto, los que aplauden al Gobierno repiten mantras vacíos. Los políticos del PRO y los libertarios viven de esa fe ciega.
El costo de ser crédulo
Al final, la cuenta es simple:
- Los aumentos son innegables.
- Los salarios no crecen.
- Y la paciencia se agota.
Seguir justificando a Milei y al PRO cuando todo sube es el acto de mogolicidad política más grande de los últimos años.
Cierre
Palermo Online deja la pregunta en el aire:
¿Cuántos aumentos más hacen falta para que despiertes y dejes de ser el mogólico útil del ajuste?
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