Censura previa en la Argentina de Milei: prohibido hablar de las coimas

En pleno siglo XXI, el gobierno de Javier Milei decidió desempolvar una práctica oscura: la censura previa. La Justicia, bajo presión directa del Ejecutivo, ordenó frenar la difusión de los audios de Karina Milei, mientras en paralelo se prohíbe hablar de las coimas que salpican a Diego Spagnuolo, hombre fuerte del oficialismo en el área de discapacidad.

El “idiota útil” y la borracha del poder

En Colegiales y en todo Buenos Aires la indignación crece. Milei, cada vez más aislado, aparece como un “idiota” que entrega la democracia a pedazos. Y Patricia Bullrich, la ministra de Seguridad, se muestra en escena con discursos erráticos y justificaciones delirantes, intentando tapar el sol con la mano: habla de Rusia, de Venezuela y de conspiraciones externas, mientras en su propio patio trasero florecen las coimas y la podredumbre política.

Spagnuolo, las coimas y el silencio obligado

Los datos de hoy son contundentes: la causa judicial ya avanza sobre Spagnuolo, señalado por pedir retornos en contratos vinculados a la Secretaría de Discapacidad. Lo que debería investigarse a fondo, se intenta ocultar bajo el manto de la censura. Quien ose hablar de este tema en medios, redes o espacios oficiales es marcado como “enemigo del gobierno”.

El conventillo libertario convertido en dictadura

Lo que en principio parecía un gobierno de improvisados se va transformando en un experimento autoritario. Primero fueron los ataques a periodistas, luego las operaciones contra opositores, y ahora la censura abierta. En las plazas porteñas, la bronca es clara: “Prometieron libertad y nos están metiendo mordaza”.

Milei contra Milei

Los audios filtrados, la coima del 3% y el escándalo Spagnuolo pintan la peor radiografía del mileísmo: un poder fracturado, donde la hermana del Presidente juega a la recaudadora y los ministros a perseguir fantasmas. Y en el centro, Milei, un salame que se desangra políticamente mientras intenta prohibir lo que ya es imposible de callar: que su gobierno huele a negocio turbio y a derrota segura.