Grabois disparó contra Espert y lo vinculó al escándalo del robo a los discapacitados

El barro de la política argentina se volvió pantano. Juan Grabois, candidato de Fuerza Patria en la provincia de Buenos Aires, decidió tirarle con todo a su rival liberal, José Luis Espert, a quien acusó de estar íntimamente relacionado con Diego Spagnuolo, el exfuncionario de la Agencia Nacional de Discapacidad que quedó en la mira por los audios de presuntas coimas pagadas por laboratorios.
En un posteo filoso en redes sociales, Grabois escribió:
“¿Adivinen quién es el gran amigo de Spagnuolo? Te doy una pista: el candidato de Milei en PBA. Te doy otra pista: lo financia el narco. Te doy la última pista: a Karina le gustan mucho sus valijas. Adivinaste: Espert”.
La bomba en medio de la campaña
Con las elecciones del 26 de octubre a la vuelta de la esquina, el dirigente social no se guardó nada y apuntó al corazón del armado libertario en la provincia. Para Grabois, las caretas empiezan a caerse y los “anticasta” terminaron mostrando ser parte del mismo sistema que decían combatir.
“Los malos siempre fueron ellos, solo que ahora se les cae la careta. Que se vayan todos”, agregó Grabois, desempolvando un grito histórico de la bronca popular.
El caso Spagnuolo, cada vez más explosivo
Mientras tanto, Spagnuolo fue localizado este viernes en una vivienda en Pilar. La Policía de la Ciudad le secuestró el teléfono celular y documentación sensible, aunque por ahora sigue en libertad. Los investigadores sospechan que esos dispositivos pueden abrir la caja de Pandora de un entramado de coimas entre laboratorios y funcionarios del actual gobierno de Javier Milei.
El dato que Grabois no dejó pasar: la supuesta amistad entre Spagnuolo y Espert, que de confirmarse, metería al liberal de lleno en el ojo de la tormenta.
¿Carcel o bala?
En los pasillos de la política, algunos ya hablan de un “carcel o bala” para quienes se vean involucrados en el escándalo. La frase, dura como un mazazo, refleja el nivel de tensión que vive la escena pública argentina. Grabois, fiel a su estilo incendiario, eligió el momento exacto para patear el tablero.
El libertarismo, que se jactaba de estar “limpio”, aparece ahora bajo la lupa. Y en un país donde la memoria de los bolsos de López todavía arde, las imágenes de valijas, coimas y amistades peligrosas vuelven a poner en jaque a los discursos de la “nueva política”.